Una fuga de aire comprimido no se ve, no ensucia y apenas se oye con el ruido del taller. Sin embargo, cada fuga obliga al compresor a producir aire que no sirve para nada. Es electricidad pagada para calentar el taller y desgastar la máquina más rápido.
Las señales que deben alertarle
- El compresor vuelve a arrancar aunque nadie esté usando aire, por la noche o el fin de semana.
- El compresor funciona con más frecuencia que antes, aunque la actividad no haya cambiado.
- La presión cae al final de la red cuando trabajan varios puestos.
- Oye un silbido cerca de los racores, una vez paradas las máquinas.
La prueba más sencilla: el taller parado
- Al final de la jornada, pare todas las herramientas pero deje la red bajo presión.
- Deje que el compresor alcance la presión y se detenga.
- Anote cuánto tiempo permanece parado antes de volver a arrancar y cuánto tiempo funciona para recuperar la presión.
Si vuelve a arrancar sin que se esté usando nada, el aire se escapa por algún sitio. Cuanto más largo es el tiempo de marcha respecto al tiempo de parada, mayores son las fugas. Repita esta prueba después de las reparaciones para medir el progreso.
Dónde buscar primero
Las fugas se concentran casi siempre en los mismos lugares:
- Racores rápidos: juntas gastadas, acoplamientos dañados por caídas.
- Mangueras: grietas, aplastamientos, abrazaderas mal apretadas.
- Filtros, reguladores y lubricadores: vasos y juntas deteriorados.
- Purgas: purgas manuales mal cerradas, purgadores automáticos bloqueados en posición abierta.
- Racores roscados de la red fija, sobre todo en los puntos con vibraciones.
- Las propias herramientas: gatillos y juntas internas gastados.
Cómo localizar una fuga
De oído
En un taller silencioso, por la noche, las fugas importantes se oyen. Recorra la red despacio, racor por racor.
Con agua jabonosa
Aplique agua jabonosa con un pincel o un pulverizador sobre los racores sospechosos: la fuga forma burbujas. Sencillo, gratuito y muy eficaz con las fugas pequeñas.
Con un detector de ultrasonidos
En una red grande o un taller ruidoso, un detector de ultrasonidos localiza el silbido de las fugas, incluso cuando el oído no lo percibe. Hay proveedores que ofrecen este tipo de campañas de detección.
Reparar y después marcar
- Sustituya las juntas y acoplamientos gastados en lugar de volver a apretarlos.
- Cambie las mangueras agrietadas: una manguera reparada suele volver a perder.
- Rehaga la estanqueidad de los racores roscados con un producto adecuado para aire comprimido.
- Marque cada fuga con una etiqueta durante la búsqueda y retírela una vez reparada: así no se olvida nada.
Evitar que vuelvan
- Aísle las zonas sin uso con una válvula y cierre la entrada de aire por la noche cuando sea posible.
- No ajuste la presión más alta de lo necesario: cuanto mayor es la presión, más aire deja escapar una fuga. Nuestro artículo Bar y presión: cómo calcular la presión que necesita explica cómo acertar.
- Haga la prueba del taller parado con regularidad, por ejemplo una vez por trimestre.
- Elija racores y mangueras de calidad, adecuados a la presión de la red.
Nuestras mangueras de conexión y manómetros están disponibles en stock en Francia. Un manómetro a la salida del compresor y otro al final de la red bastan para vigilar el estado de su instalación a diario.